My name is Patricio Zenklussen Franco. I was born in Argentina, grew up in Chile, and studied in the United States. These days my attention is on Japan, where craft, research, and a demanding relationship with form can live together. I want to grow there professionally and artistically — with patience, continuity, and respect for context.
I have lived and worked in different places. I adapt through method: I observe, listen, and adjust. I try to understand before I conclude. That habit helps me move ideas across cultures without flattening them, and build a practical, global, and precise point of view.
Art and music have been constants in my work. I spent years writing about both — covering jazz, classical, and popular music, interviewing artists across disciplines, finding language for things that resist it. That work left me with a question I haven't stopped asking: what happens in the space between a work and its public? Who shapes that encounter, and how? I don't have a fixed answer. But it's the question that keeps organizing everything else.
I work through multiple interests. My core practices are writing, research, and image-making. From there I work across sound, editing, design, and publishing. I'm drawn to the tension between the classical and the digital, the intimate and the public, the editorial and the technical. Over the last decade I've led projects in academic and professional environments — journalism, cultural criticism, university teaching, communications.
How I work: I ask, document, organize, and edit. I build structure before I look for effects. I care about hierarchy, tone, and rhythm. I use technology with intention. I deliver with consistency. I care that the work is clear for real audiences and that it carries public value.
I run ROMPÉ EL VIDRIO (rompeelvidrio.substack.com) — a publication that crosses photography, music criticism, memory, and short fiction. It's where I work without a brief and without an expected form. It keeps me honest.
In everyday life, I rely on simple things: family and friends, pour-over coffee, and silence.
Master of Arts — Journalism, Studio 20: Digital First
New York University, USA · 2019–2021
GPA 4.0 · Photojournalism · Multimedia Storytelling · Audience-Centric Reporting
Bachelor of Arts — Social Communication
Universidad Adolfo Ibañez, Chile · 2013–2017
Graduated first in cohort — Academic Excellence Award
Diploma in Music Appreciation
Universidad Adolfo Ibañez, Chile · 2018
Music history, aesthetics, and critical listening — grounding for cross-disciplinary practice.
Diploma in Digital Music Production
Instituto Profesional ProJazz, Chile · 2018
Music production and sound design — developing sensitivity to sonic art as a curatorial field.
Head of Communications & Image
ALO Group, Latin America · 2018–2025
Led communications and brand strategy for a heavy equipment company across six countries in Latin America, managing a team of journalists, designers, and writers.
University Lecturer — Argumentative Writing
Universidad Adolfo Ibañez, Chile · 2021–2023
Taught critical writing through engagement with masterworks across painting, sculpture, literature, and other art forms — developing students' capacity for analytical and argumentative text. Previously teaching assistant in journalism, oral communication, and data journalism (2015–2021).
Journalist — Arts & Culture
El Mercurio, Chile · 2017–2019
Reported on music and visual arts for Chile's most widely read newspaper. Conducted in-depth interviews with artists across disciplines — including Diana Krall, Rod Stewart, and Hiromi Uehara.
Writing & Research
Long-form journalism · cultural criticism · academic writing · essay · editing
Photography
Documentary and street photography · editorial photo essays · digital darkroom
Audio & Music
Music production · sound design · audio editing (Logic, Ableton) · critical listening
Video & AV
Video editing · audiovisual experience creation · multimedia storytelling
Design
Graphic design · visual identity · Adobe Creative Suite · print and digital layout
Languages
Spanish (native) · English (full professional, NYU MA) · Japanese (beginner)
Exploraciones musicales profundas. Atrás el metal: se abre el oído a pop, jazz, progresivo y algunas experimentaciones muy especiales.
A medida que he seguido explorando la ciudad y sus record stores, ha ido aumentando también la cantidad de discos que he conseguido. Pensaba días atrás que la creación de estos artículos era, si no me apuraba, una carrera interminable: soy definitivamente más consumista curioso que productivo. Una versión más cotidiana de Aquiles y la tortuga. Lo que empezó siendo una lista de 18 discos, hoy supera los 30, así que amerita dejar de dar vueltas y pasar a revisar los nuevos hallazgos.
Esta es la segunda parte de una serie de artículos dedicados a dar a conocer los discos que he conseguido durante mi viaje por Japón en los primeros meses de 2026. La primera entrada se encuentra acá y abarca discos de metal.
1974 / Progressive Rock / Reino Unido / Deram
Otra apertura de artículo con un disco cinco estrellas. Parece que la promesa de más exploración quedó en palabras y nada más.
Mirage ha sido uno de mis álbumes favoritos desde que lo conocí y, probablemente, el primero en el que pienso cuando tengo que elegir un disco perfecto. Sé que muchas personas podrían discrepar conmigo —sobre todo aquellas sin ninguna afinidad especial por el rock progresivo—, pero para mí esta obra tiene todo lo necesario para ganarse esa etiqueta sin pestañear: se disfruta de principio a fin; no hay canciones de relleno ni salteables; tiene un par de temas que son verdaderos temazos; y, además, sostiene una estética y un tono coherentes que lo hacen funcionar como una obra concreta, redonda.
La versión que conseguí en Disk Union —quizás la tercera o cuarta copia que tengo del álbum en mi colección— es una edición expandida de 2 CD + 1 Blu-ray que, además de traer muchísimo material escrito en un booklet riquísimo, suma dos canciones y media1 antes ausentes: The Traveller y Autumn. Y lo que pasa acá es poco común: estas adiciones son tan, pero tan buenas, que no pueden sino integrarse a una experiencia completa y renovada del disco.
The Traveller podría ser mi canción favorita del grupo: rock progresivo de pura cepa, con energía y nostalgia entrelazadas, una temática bucólica y medieval, secciones instrumentales de primer nivel y una calidad sonora a prueba de críticas. Autumn, por otro lado, es un pasaje de ensueño —dulce y breve— que se integra a la perfección con la vibra general del álbum.
En pocas palabras: un disco perfecto y muy querido, ahora expandido con más perfección. Un regalo gigantesco. Absolutamente necesario.
1965 / Tango / Argentina / Polydor
Ahora sí entramos de lleno en lo desconocido, y lo hago reconociéndome en falta: no tenía idea de que uno (si no el más) de los grandes compositores argentinos y el mejor (definitivamente el mejor) autor de la historia habían hecho arte juntos. Tampoco sé todavía de qué va lo que hicieron, pero ahora, con este disco, está a mi alcance conocerlo. La experiencia nos cuenta que los “supergrupos” o las colaboraciones entre grandes artistas no siempre terminan de la mejor manera, y suelen traer más decepciones que alegrías. Poder ver en la tapa esos dos nombres juntos, de todas maneras, ya es un lujo.
¿Es curioso, no? Tener que venir a Japón para encontrar esto. No digo que en Argentina no esté este disco. Seguramente el burro soy yo y esta obra y su historia y su música son archiconocidas para cualquier persona más o menos educada, pero no deja de resultarme sorprendente encontrar a estos artistas, que uno ha sentido tan propios, tan autóctonos, en anaqueles aleatorios en tiendas al otro lado del mundo. Me pasó la primera vez que vine, hace casi 10 años, y me sigue pasando hoy.
Conseguido en Disk Union Ochanomizu.
1992 / Pop / Suecia / Polygram
¿Qué puedo decir yo sobre ABBA? Absolutamente nada que no se haya dicho mejor antes. Aunque creo que la magia del cuarteto sueco pasa por ahí, justamente: no hace falta decir nada para disfrutarlos. No hace falta intelectualizar, ni justificar. Quizás de una manera que ninguna otra banda en la historia ha conseguido, la música de ABBA funciona en todos los registros. Todos podemos disfrutarlos. No hace falta más que escuchar.2
Gold, por su parte, es quizás el mejor punto de entrada a la banda. Basta dar vuelta el jewelcase y ojear el tracklist para entender por qué cuenta con más de 30 millones de discos vendidos desde 19923. Dancing Queen, Take a Chance on Me, Mamma Mia, Super Trouper, Gimme! Gimme! Gimme! (A Man After Midnight)… Es hit tras hit tras hit.
En la tienda –Disk Union Ochanomizu una vez más– había tres o cuatro copias, así que me lancé en una investigación exprés en el celular y, tras leer a los expertos del subreddit dedicado a la ABBA, descubrí que la edición de 1992, la primera, es la que cuenta con el mejor sonido de todas. Habrá que oírlo.
1990 / Jazz Fusión / Suecia / Dragon Records
Compra absoluta y completamente a ciegas, pero con dos detonantes clave.
El primero fue indirecto: hace apenas unos días conocí la tienda de discos Hal’s Records, en Shinjuku, a través de un video de la revista japonesa BRUTUS en el que Don Was, presidente del legendario sello Blue Note Records, recorre sus anaqueles. En una de las tomas, al fondo, noté un disco del histórico pianista sueco Jan Johansson, a quien conozco por Jazz På Svenska, que en mi opinión es una fuerte influencia en la maravillosa canción Heritage de Opeth. La presencia de ese artista, relativamente de nicho comparado con lo que suele verse en tiendas generales de jazz, me convenció de ir.
Una vez ahí, empecé a escudriñar los pocos CDs que tenían y me encontré con un spine que leía “CABAZZ - Far Away” en un fuerte naranja sobre negro. La portada me pareció maravillosa: críptica, extraña. Al darlo vuelta llegó el segundo detonante: un nombre, Morgan Ågren. Baterista sueco de quien no sé absolutamente nada más que que es un virtuoso y que tocó en el enfermizamente experimental Sol Niger Within de Fredrik Thordendal, guitarrista y miembro fundador de Meshuggah, y su banda Special Defects. Alguna vez los vi tocar música incomprensible juntos en YouTube.
La conexión estaba hecha: Hal’s Records → Jan Johansson → Opeth → Suecia → CD llamativo → Morgan Ågren. Así funciona mi cerebro. Lo tengo al lado mío ahora y no sé qué esperar. Me temo que sea otra locura, pero espero poder digerirla.
2026 / Crossover Classical / Japón / Fontec
Paseando por el octavo piso de Tower Records en Shibuya4, el dedicado a música clásica, me encontré con la sorpresa de escuchar que a través de los parlantes no sonaba Chopin, o Bach, o algún otro compositor clásico. Sonaba Iron Maiden… The Trooper, fuerte y claro, pero interpretado en guitarra clásica. Busqué con la vista el monitor donde se muestra el Now Playing y encontré este disco exhibido. Tras confirmar que además de la Doncella también estaba presente Megadeth, Whitesnake y otras bandas de rock y metal, no pude dejar de honrar el encuentro y decidí llevármelo.5
Al pasar por caja, mientras pagaba, uno de los trabajadores de la tienda se acercó con folletitos en mano para contarme que pronto, el 7 de marzo de 2026, Inoi va a estar haciendo una exhibición en la tienda y que, por haber comprado el disco, tenía derecho a una entrada para verla; así que ahí estaré, para conocerla y para escuchar a una de mis bandas favoritas en las manos de una artista clásica japonesa.
2024 / Post Classical + Film Music / Japón / commonsmart
Algunos años atrás, en circunstancias y por motivaciones que ya no recuerdo, me familiaricé muy poquito con la música de Ryuichi Sakamoto. De ese proceso nació un profundo aprecio por su música para piano y películas (muchas veces de la mano), y sus experimentos sonoros más cercanos al ambient. Además, pude volver a él con especial atención en 2025, cuando le dediqué una de mis sesiones de escucha activa a su disco playing the piano usa 2010 / korea 2011, hecho de una selección de interpretaciones en esos conciertos, escogida por los oyentes.
La sensibilidad de Sakamoto me resulta tan abrumadora que suelo emocionarme siempre que lo escucho, y hay una canción en particular que no falla nunca: Undercooled. Originalmente presente en su disco Chasm –mezcla de electrónica, pop y muchas otras cosas más, obvio–, se ha convertido en el resumen de su obra para mí. Cada vez que veo su nombre en alguno de los tantos discos en los que participó, veo si está, y si está, me lo llevo. Está en este disco, comprado en Tower Records Shibuya.
Seguramente haya mucho más que se pueda decir sobre la Tohoku Youth Orchestra y sus orígenes profundamente sociales, pero lo mejor es leerlo desde la fuente misma.
2025 / Film Music / Canadá / Deutsche Grammophon
Shore es el responsable de la creación de la mejor música para películas jamás creada. John Williams puede esperar sentado. Lo que hizo con El Señor de los Anillos es algo sencillamente espectacular. Hablaba líneas atrás acerca de emocionarme con la música de Sakamoto; me pasa lo mismo, siempre, con The Ring Goes South, The Bridge of Khazad-Dum o The Breaking of the Fellowship. Poder sumar a mi colección un compilado de sus obras, interpretadas “separadas” de las películas, en un contexto de concierto, bajo el sello de calidad de Deutsche Grammophon, era una oportunidad que no podía desperdiciar.
Fuera de lo que tiene que ver con Tolkien (también hay piezas de El Hobbit, ojo), se incluyen en la antología algunos de sus trabajos para otras películas como The Fly y Crash, así que el resultado es una colección para los fanáticos de su música para las dos trilogías de Peter Jackson, pero también una veta adicional de exploración de su música de películas menos popular.
2001 / Film Music / Canadá / Reprise
Jeje. Y bueno, por si se me pierde el disco anterior, por si le pasa algo. Ya lo dije, pero lo repito una vez más: la mejor banda sonora de la historia del cine. Oscura, juguetona, misteriosa, grandiosa, dulce, épica. Como la vida misma.
Es verlo y llevarlo. No existe otra explicación.
2013 / Jazz + Fusión + Progressive + Rock / Armenia / Verve
¡Qué disco tan esquivo! El año pasado lo busqué en cada una de las tiendas de discos a la que fui y no pude encontrarlo. Además, en esos días y por motivos que desconozco, no estaba disponible en streaming. Escucharlo, en definitiva, era complicadísimo. Pero las cosas cambiaron: el disco está disponible en Spotify y Apple Music y en todos lados; y además, apareció casi sin buscarlo en Disk Union Shinjuku. El único disco de Tigran que estaba disponible.
No me considero un fanático de este gran artista. Es poco lo que conozco de su obra y, de eso, menos aún lo que realmente me llega a gustar honestamente. Sin embargo, hay una canción. Una canción. The Court Jester. Nunca nadie combinó tan bien música renacentista, folklore armenio, jazz, rock progresivo y metal a lo Meshuggah como el señor Hamasyan en The Court Jester. Esos casi seis minutos de música justifican contar con el disco entero –que, siendo justo, es bastante bueno en términos generales también– en la biblioteca. Y lo digo fuerte y claro: Tigran es seguramente el gran artista de jazz al que estar atento hoy.
Mezcla de saldado de deuda y expansión lógica de mi colección, esta compra.
2014 / Progressive Rock / Estados Unidos + Reino Unido + Suecia / InsideOut
Recuerdo con muchísimo cariño el lanzamiento de este disco. Era una época muy especial para mí: recién salido del colegio, entrando a la universidad, experimentando muchas cosas nuevas, conociendo a personas que serían muy importantes para el resto de mi vida. Y ahí estaba Transatlantic y su nuevo disco y una visita al Teatro Caupolicán en Santiago que quedó grabada para siempre en mi memoria. No eran tiempos donde podía permitirme comprar discos tan libremente como hoy6, así que encontrarlo hoy fue la oportunidad de dar un viajecito a la memoria y –como ya se vuelve común en estos textos– tachar una cuenta pendiente.
La edición especial que conseguí tiene, además, un DVD con el making-of del álbum y un segundo CD con ocho covers de monumentos del prog como Yes, Focus y Elton John. Entre esos covers está también una versión de Indiscipline de King Crimson, cantada / hablada por Mike Portnoy, baterista de Dream Theater. ¿Qué tiene de importante eso? Fue ese track el que me inspiró a escribir mi primer cuento por aquella época, Está todo diez puntos, que abrí con un fragmento de la letra y que tiene, más o menos oculto, otra referencia a la canción.
(Casi) Nada de lo de Transatlantic está disponible en streaming. Adquirido en Disk Union Ochanomizu.
2018 / Classical / Suecia / BIS
Mucha de la música clásica que conozco me ha llegado primero a través del cine. El Concierto para violín de Brahms en There Will Be Blood, el Trío n.° 2 en mi bemol mayor de Schubert en Barry Lyndon**,** Así habló Zaratustra de Strauss en 2001: A Space Odyssey o el Waltz n.° 2 de Shostakovich en Eyes Wide Shut, favorito de mi madre.7
Aunque no tengo tanta experiencia con Bergman –nada fuera de The Seventh Seal, Persona y The Magician–, estoy seguro de que sus elecciones musicales deben haber sido tan ricas como atrevidas y experimentales sus películas. Lo compré a ciegas, sin siquiera revisar el tracklist (está en japonés igual, así que no iba a entender nada, je), así que habrá que escucharlo y descubrir.
Varias conclusiones de este lote.
Primero, aún con el metal atrás, la influencia del género sigue haciéndose presente. Camel y Transatlantic no son metal, pero tienen algunas (o varias) aristas en común con mis bandas de metal progresivo favoritas; Cabazz tiene en su formación a un baterista que conocí a través de su trabajo en metal; y Tigran me convence, entre tantas razones, por su forma de aplicar los patrones rítmicos del metal de Meshuggah a su jazz personal. Así es el metal para mí. Está ahí, pero no lo ves.
Segundo, la presencia muy marcada de Suecia en mis gustos. ABBA, Cabazz y Roland Pöntinen son suecos; en Transatlantic hay músicos suecos; Ingmar Bergman, sueco, es el foco y el motivo por el cual compré uno de estos CDs. No es algo nuevo para mi, pero resulta llamativo que la huella sea tan fuerte, aun en exploraciones donde no me lo he propuesto como foco.
Tercero, el rol de las “deudas” y los homenajes. Muchos de los discos que consigo están estrechamente relacionados con otras cosas que me gustan, o fueron motivo de curiosidad en el pasado y ahora concluyen. Hay una red, un entramado, que va uniendo todas estas elecciones y descubrimientos. A veces está a la vista, otras no tanto, pero creo que siempre hay rastros, señales que conectan todo.
Queda mucho por cubrir en una tercera entrega y el foco ya está definido: música clásica pura y dura. Nos vemos.
Digo “y media” porque The White Rider no es sino la parte intermedia y final de la canción Nimrodel / The Procession / The White Rider, efectivamente presente en el lanzamiento original, aislado como un track individual. ↩
No puedo dejar de pensar en aquella anécdota que Mikael Åkerfeldt de Opeth cuenta acerca de su encuentro en una cena con amigos con Agnetha y los nervios que tenía de compartir con una estrella como ella. Un tipo con la voz de un demonio, starstruck por ABBA. ↩
Ocupa el segundo lugar de discos “Greatest Hits” más vendidos de la historia, solo detrás del de Queen. Imaginate lo que pasaría si, además, Hollywood le hiciera una película como “Bohemian Rhapsody”. ↩
Uno de mis lugares favoritos en el mundo entero. Un templo a la música. ↩
La existencia de un disco hermano, Black Rose, que cuenta con interpretaciones de piezas propiamente clásicas ayudó en la decisión. No suelen caerme bien los artistas de post-clásica que solo recurren a éxitos pop para construir su carrera. Que “las dos rosas” planteen dos lados distintos del mundo musical de Inoi me parece un acierto en pos del balance. ↩
Mucho menos uno de los raros colosos de esta banda, que solían ser siempre dobles o triples y que, importados, costaban verdaderas fortunas. ↩
Che, mucho Kubrick. Y eso que dejé afuera al “old Ludwig van” en A Clockwork Orange. Curioso, porque no diría que es uno de mis favoritos. ↩
Descubrimientos y reencuentros musicales en las disquerías de la capital japonesa, con el ojo puesto en el metal.
Tokio es un lugar lleno de música. Es una ciudad tremendamente estimulante y en lo sonoro no se queda atrás. Desde los efectos en los pasos cebra y los jingles de las estaciones de metro, pasando por la música frenética de los arcade y pachinko y el furor del J y K pop que emerge de Tower Records, hasta los discos de vinilo en los kissa y la música clásica en los grandes salones de concierto. Hay música siempre y en todos lados. Y para mi se vuelve inevitable no sentirme atraído e influenciado por esto y querer lanzarme a explorar todos estos lugares, en busca de la parte que me toca.
En un mes de paseos por disquerías de la ciudad, he comprado 25 álbumes. Todos en CD, porque todavía no logro llegar a un acuerdo conmigo mismo en lo que respecta a los vinilos, que si bien poseo y me parecen fascinantes, suelen generarme más frustraciones que satisfacciones en lo puramente auditivo. La mayoría es metal, mi género predilecto, pero también hay algunas cosas de jazz, de electrónica y, sobre todo, de música clásica. Lo siguiente es una examinación personal de lo que conseguí.
¿Qué compré y por qué?
¿Dónde está puesta mi atención?
¿Hay algún patrón que se repita?
¿Qué dice de mí –o tal vez, qué quiero que diga de mí– la música que elijo?
Nota: Esta es la primera parte de la serie e incluye los discos de metal que he conseguido. Originalmente había pensado en poner todos, pero el artículo quedaría extremadamente largo. En las partes que siguen, más géneros.
Uno de mis discos 5 estrellas (el primero de varios de esta selección). Mi primer acercamiento a este álbum, que también fue el primero a la banda, llegó en mi adolescencia. En esos tiempos pasaba tardes enteras buceando por blogs, descubriendo nuevas bandas y descargando todo lo que se cruzara en mi camino y se viera ligeramente interesante1. Chimera fue uno de esos discos.
Aunque no me encantó de buenas a primeras –recuerdo que me parecía demasiado oscuro; en ese entonces lo mío era el power ultra melódico–, siempre se mantuvo presente gracias a dos canciones “Going Under” y “No Guidelines”, verdaderos temazos. Con el tiempo, pude ir familiarizándome y abriéndome a los tracks más pesados y se convirtió en uno de mis discos favoritos y, en mi opinión, uno de los mejores del género post-2000.
Lo encontré en el Disk Union al lado de la estación de Ochanomizu, justo cuando lo había estado escuchando días antes, en en anaquel de “New Arrivals”, antes de irme a casa. Verlo me hizo agarrarlo de forma inmediata y cuando confirmé que era, solté una risita. Una coincidencia hermosa que no podía dejar de honrar.
A Bleed The Future llegué tarde. Recuerdo que muchos sitios de reseñas y creadores de contenido en YouTube lo habían destacado como uno de los discos del año en 2021, cuando salió, pero yo sencillamente lo pasé por alto. Recién a finales de 2024 le presté atención, en un período de re-encantamiento con los vertientes más pesadas del metal2, y se convirtió rápidamente en uno de mis discos más escuchados del último tiempo y la banda en, probablemente, el outlet al que más atento estoy, a la espera de nuevos lanzamientos.
Sin llegar a ser un disco 5 estrellas, Bleed The Future es tremendamente potente, fresco y encantador, a un nivel que hoy por hoy muy pocas bandas consiguen. Es la respuesta que doy cuando se da la rara ocasión en la que algún amigo me pide una recomendación extrema.
Lo busqué por todos lados en Tokio en mi última visita, en enero de 2025, y no pude encontrarlo. Esta vez lo encontré en Disk Union Metal de Ochanomizu y a los pocos días me topé con 2 copias más, nuevas, en Tower Records de Shibuya.
Para los fanáticos del metal, no hay nada que yo pueda decir que no se haya dicho sobre este disco. Para los demás: una de las obras cumbres del power metal y quizás una de las adaptaciones más encantadoras y bien realizadas de la obra de J. R. R. Tolkien a la música. El Silmarillion en 1 hora y 10 minutos de metal de la mejor calidad. Demás está decir que es otro disco 5 estrellas, aunque personalmente suelo priorizar en mis listas a Imaginations From the Other Side, mi favorito de los alemanes.
Durante años me pareció que la segunda mitad del disco no era tan sólida como la primera3, y que los interludios eran más estorbo que otra cosa, pero la escucha repetida y constante me permitió entender que se trata de una obra coherente y cohesionada que hace más sentido cuando se experimenta de principio a fin con dedicación y cariño. Un álbum, digamos.
Hallado en algún Disk Union. No sé en cuál. No es un disco raro de ver, pero siempre que me lo topo, me lo quiero llevar, así que tengo más de una copia en casa.
Primer año repetido: 1998. Para muchos, uno de los mejores años en la historia del power y el heavy metal. The Chemical Wedding es un discazo con todas sus letras. Disfrutable a más no poder, lleno de riffs y coros memorables, y con la rara capacidad de poder ser escuchado una y otra vez y no cansar. En comparación con lo que estaba haciendo Iron Maiden en esos tiempos, esto es absoluta y completamente superior.
Además de la música, este disco cuenta con algunas características que lo hacen especial para mí: la presencia de William Blake, tanto en portada con su “The Ghost of a Flea”, como en los títulos y temáticas de varias canciones (“Book of Thel”, “Gates of Urizen”, “Jerusalem”); la mención a la leyenda artúrica en el bonus-track “Return of the King”; y el vibe místico general que atraviesa canciones como “The Tower” o “King in Crimson”. Es uno de esos álbumes que, además de disfrutaban en sí mismo, abren caminos a otras temáticas, a otros intereses, y los complementan y enriquecen en una red maravillosa que aglutina conocimiento.
Conseguido en Disk Union Metal de Ochanomizu. Curioso, o quizás no, los discos de Bruce Dickinson siempre están agrupados con los de Iron Maiden; no por separado.
El primer disco de metal que he comprado con el que no estoy realmente familiarizado. Quiero decir, lo he escuchado varias veces y hay un par de temas que me gustan y que han estado en varias de mis playlists, standalone, pero no se trata de un álbum que acostumbre a reproducir de principio a fin, ni con mucha frecuencia, para ser justos. Es más, siendo completamente honestos, lo compre porqué estaba a algo así como ¥300, 2 dólares.
Lo que sí sé es que es un álbum que tiene a Phil Anselmo (que me parece un personaje entrañable, más allá de todos sus defectos y polémicas) en una gran forma vocal, un perfil pesado y denso que es sumamente atractivo, y un grado de autenticidad que es muy raro ver hoy por hoy en el metal y en la música. Quiero decir, es un disco titulado en honor a Nueva Orleans, Luisiana, y efectivamente bastan algunos segundos de reproducción para sentirse transportado por la música a ese sur de los Estados Unidos. Y ademas tiene un par de canciones que son temazos indiscutibles y riffs que 35 años después siguen siendo imbatibles en potencia.
Obtenido en Disk Union Ochanomizu. No la sucursal metal. La variedad cerca de la estación.
Territorio de exploración para mi. Desde que Fallujah anunció que estaban trabajando en su más reciente disco Xenotaph, decidí prestarles la atención que les debía desde hacía tiempo. Fui siguiendo los singles, que disfruté mucho (Kaleidoscopic Waves fue mi canción más escuchada de 2025) y estuve preparado para el lanzamiento del disco completo, que tengo en rotación aún en estos días.
El motivo por el que conseguí Dreamless es porque –hasta donde entiendo, y puedo estar equivocado– se trataría del disco más atmosférico de la banda, la característica de su música que más atractiva me parece.4 Estoy convencido de que Scott Carstairs es uno de los guitarristas más innovadores de nuestros días y un compositor fenomenal que más temprano que tarde se convertirá en una figura clave para la música extrema. Quiero estar preparado para cuando eso ocurra, así que me he propuesto volver a revisar su obra hasta la fecha.
Disk Union Ochanomizu variedad es el lugar de origen. Gran tienda, ¿no?
Pongo Melodic Death Metal, pero seguramente encontremos algo distinto en este EP de covers del super grupo The Halo Effect, conformado por grandes nombres de la escena de Gotemburgo, como Niclas Engelin y Daniel Svensson, ambos ex-In Flames; y Mikael Stanne de Dark Tranquility.
En mi última visita a Japón la banda había lanzado recientemente su disco March of the Unheard, que sin ser una locura, es bastante disfrutable. Recuerdo que entrar a cualquier tienda de discos con foco en rock o metal, era escuchar ese disco y ver su característica tapa verde. Esta vez me topé con su contraparte azul y decidí llevármelo como un pago de deuda con el viaje anterior, en el que no compré el álbum, y también porque no conozco ninguna de las canciones que coverean en este disco, así que puntito para mi lado explorador. No sé que esperarme, pero tengo fe.
Me animaría a decir que lo compré nuevo uno de los primeros días en Tower Records de Shibuya, a un precio bastante accesible, por tratarse de un EP. Impulsivo a todas luces.
Un álbum con un lugar muy especial en mi historia musical. El power metal fue mi primera parada en el mundo del metal y Kamelot apareció rápidamente para recibirme. Epica es su gran disco y tiene mi canción favorita del grupo –quizás también una de mis favoritas del género completo– Farewell. Es un disco al que vuelvo periódicamente y, como no tenía ningún álbum de la banda en físico, pensé que era una excelente oportunidad de ponerme al día.
Aún cuando no se trata de un disco 5 estrellas, es un disco cohesionado, con un concepto que hila todas las canciones y con grandes canciones aquí y allá. No se me hace difícil defenderlo como una parada obligatoria para cualquier fanático del power y, también, un excelente punto de transición hacia estilos más sinfónicos o incluso góticos, como los que uno puede esperar de Nightwish, Epica o el mismo late-Kamelot.
Conseguido a muy buen precio en Disk Union Ochanomizu Metal.
Tuve la oportunidad de ver a Kanonenfieber a finales de 2025 en Chile en lo que fue un show increíble. Fui medio a ciegas, sin conocer más que dos o tres temas de la banda, y lo que me encontré fue uno de los outlets de black metal más interesantes y promisorios de los últimos años. Potencia, velocidad, líricas oscuras y presencia escénica se combinan en un espectáculo sencillamente impresionante.
De alguna manera, el sentimiento que (me) generan es el mismo de la primera época de Ghost. Tengo mis dudas acerca de qué tanto se puede estirar el concepto de la Primera Guerra Mundial antes de que se vuelva monótono y aburrido, pero mientras tanto he decidido disfrutar el proceso.
Die Urkatastrophe estaba exhibido en la sección de Staff Recommendations de Disk Union Metal Shinjuku (muy buena elección; おめでとう!) con una sola unidad disponible, así que fui egoísta y privé a algún japonés de descubrirlos para llevármelo a casa yo, je. Canciones como Menschenmühle, Der Maulwurf y Panzerhenker son sencillamente espectaculares y ya tienen un lugar entre mis favoritas.
Antes que nada, me disculpo por ponerle “Experimental Metal” a Meshuggah. No me gusta, pero honestamente no sé que otra palabra podría usar. Quizás Extreme, pero suena muy edgy. Meshuggah es Meshuggah. Un mundo en sí mismo.
Siempre he tenido dificultades para disfrutar discos de Meshuggah de principio a fin. Creo que el único que puedo atravesar de esa manera es Koloss, de 2012, y probablemente mi favorito de la banda. Sin embargo, creo que Meshuggah es mejor disfrutado en dosis pequeñas.5 Un ratito, potencia demoledora y ya. Y en ese caso no hay nada mejor que I. Sencillamente brutal. Un sampler excelente de lo que puede ofrecer la banda, en un paquete comprimido de 20 minutos. Fue verlo y saber que tenía que sumarlo.
Comprado en Disk Union Ochanomizu variedad.
Tolkien + Metal otra vez, esta vez con sabor black en vez de power. Basta mirar la portada y descubrir el nombre de la banda para entender que hay que darle una oportunidad a la música. Mi primer cruce con ellos fue escuchando discos de dungeon synth en YouTube: es evidente que hay una línea compartida entre ese mundo de música atmosférica inspirada en RPGs de antaño y lo que promete One Of Nine con lo suyo, así que buen trabajo de parte del algoritmo esta vez.
Al igual que con Kanonenfieber, el álbum estaba destacado con una sola copia en la sección de Staff Recommendations de la misma tienda Disk Union en Shinjuku. Sin duda alguna, los muchachos de ese store están finos con sus gustos.
A modo de primera conclusión, veo que en este género, hay un fuerte predominio de música conocida, de discos que valoro y, muchas veces, que guardo muy cerca del corazón. No hay compras a ciegas: incluso en aquellas ocasiones donde no conozco la música, estoy más o menos informado de a qué estoy yendo.
Aparentemente los años de escucha de metal me han vuelto más exigente, más rígido. Menos abierto a escuchar cosas nuevas. Es curioso, porque uno podría pensar que la experiencia le permitiría a uno un mayor grado de expertise para explorar sonoridades nuevas, pero aparentemente, en mi caso al menos, prima más la comodidad y el regreso a lo conocido.
También noto que la música que he comprado suele trazar líneas con otras obras y temáticas que disfruto. Tolkien aparece dos veces. Blake es una parte clave de mi gusto por el álbum de Dickinson. Fausto de Goethe es una fuertísima inspiración para Epica. La Primera Guerra Mundial no me fascina, pero sí diría que soy una persona interesada por la historia bélica mundial; y las temáticas filosóficas que aparecen en los discos de Andromeda, Fallujah y Meshuggah tienen cosas en común. Hay, definitivamente, elementos compartidos en todos estos discos.
Para la segunda parte, cuando comparta los discos de otros géneros, imagino que va a quedar en evidencia un acercamiento distinto. La exploración es la guía y estoy mucho más abierto a descubrir cosas nuevas, aún a riesgo de equivocarme. Las líneas y conexiones, aún cuando seguramente estén, serán más difusas.
Eran épocas de Megaupload, de Rapidshare, de Mediafire. De .RAR con passwords. ↩
Como las corrientes, el disfrute el metal va y viene. A veces con más fuerza, otras con menos. Eso sí, nunca desaparece. No lo ha hecho en 20 años; no creo que lo haga nunca. ↩
Y ahora, la canción que más me gusta es Thorn, en la segunda mitad. Já. ↩
Bonus: la canción que da nombre al disco cuenta con un feat. de Tymon Kruidenier, a quien conocí a través de Cynic y Traced in Air, y a quien luego seguí a través de Exivious, un maravilloso y ahora extinto proyecto instrumental que produjo dos grandes discos de metal progresivo con toques jazzísticos. Un reencuentro con un viejo amigo. ↩
Viniendo de Kanonenfieber, ¿podríamos decir como un “blitz”? ↩
35°41'01.3"N 139°46'16.4"E | 2026-02-01
We don’t want to conquer the cosmos.
We simply want to extend the boundaries of Earth to the frontiers of the cosmos.Stanisław Lem, Solaris
Contra el cielo se alzan cuerpos de metal y vidrio. Monolitos de la productividad y la repetición. Aun cuando parecieran diseñados para despegar, su volumen y su peso los anclan permanentemente a la Tierra.
. sound » play | Unconscious Fragment - Yoshinori Sunahara
¿Qué destinos impensados alcanzarán?